De la noble lira de Caliope;
Pues en la dictadura de tu bajo vientre
Nudo irreversible son tus piernas,
Cadenas de placer.
A corazón de trapo taparé tu frío
Cuando estes dormida.
Y de pagar condena entre tu pecho
Escribiré los versos mas tristes,
Escuchando lluvia;
Como bombas en Irak.
Esos besos, tan fríos como Kosovo,
Lo veo claro, me siento puro
Madre, me estoy haciendo un hombre,
Esas lágrimas no palian tus males,
Si tu sangre ya no late
Y cabe todo mayo en tu sonrisa.
El cielo gris de febrero
Tan pálido de niebla,
Tan desolada dejaba la mañana.
Caminé tras la danza de tu pelo
Y a tu lado mis sueños,
En silencio, como heridos,
Al verte pasar.
Ardor guerrero el viento gelido
Revoltoso y juguetón
En los campos yermos;
Donde muestra
Indomable el invierno,
Sus atributos de fiera.
Jueves que se les hacen viernes,
Buscan, amor a quemarropa.
Igual Cupido se les amotina, lo dudo.
De instinto callejero van sobradas,
Pasean en chándal, luciendo AirMax,
Y ya no hay quien escriba un cuento;
Para estas princesas urbanas.
Será el aguacero de Octubre
De un Otoño madrileño
El que diluya tus restos
de mi triste corazón.
Te querré en todos los versos
Que no lean tus pupilas
Te querré en todos mis sueños.
Te querré en prosa y en verso
Y en los 5 continentes
Donde piense tus te quiero.
Te querré cuando cuelgues
De los besos de algún interesado.
Te querré a solas, contigo y sin ti.
Te quiero hoy, te quise ayer,
Pero quizás, ya no mañana.